Mercosur y sus problemas

Mercosur y sus problemas

Carlos Malamud
Profesor de Historia de América. UNED (España)
En la última cumbre de Mercosur celebrada en Brasilia se produjo la integración de Bolivia. Este hecho supone un refuerzo al bando proteccionista, formado por Argentina y Venezuela. Frente a ellos, Uruguay y Paraguay apuestan por un mayor aperturismo y, eventualmente, por impulsar negociaciones bilaterales con la UE.
Se acaba de celebrar en Brasilia la última Cumbre presidencial del Mercosur, la 48ª según quienes llevan puntual y orgullosamente la cuenta de estas protocolarias reuniones. Durante los encuentros de cancilleres y presidentes de la semana pasada se adoptaron algunas decisiones trascendentes, comenzando por la incorporación de Bolivia a la organización, y se volvió sobre algunos problemas tradicionales del bloque, como las negociaciones con la UE, la relación con la Alianza del Pacífico y las asimetrías entre los países grandes y pequeños.
La presencia de Bolivia supone un refuerzo al bando proteccionista, formado por Argentina y Venezuela. Frente a ellos, Uruguay y Paraguay apuestan por un mayor aperturismo y, eventualmente, por impulsar negociaciones bilaterales con la UE. Por el momento, y a la vista del relevo presidencial en Argentina en diciembre próximo, se acordó seguir negociando de forma conjunta y preparar durante el último trimestre de 2015 la propuesta negociadora para presentar a Bruselas.
Brasil está entre estos dos grupos. Y si bien ve con buenos ojos un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral con la UE, mantiene la “paciencia estratégica” con el gobierno kirchnerista, sabedor de los inconvenientes que supondría la ruptura con Buenos Aires. Después de todo falta poco para el cambio de gobierno y se estima que gane quien gane, Daniel Scioli, de momento con mayores opciones, o Mauricio Macri, habrá cambios tanto en política exterior como comercial.
El gobierno brasileño, especialmente la presidente Dilma Rousseff, está perdido en el laberinto de su crisis política y económica, lo que debilita su liderazgo regional. Muestra de la desorientación de Rousseff y de su preocupación por el bajo respaldo popular y su debilidad política es que, según fuentes argentinas, habría pedido consejo y auxilio a Cristina Fernández.
Los discursos presidenciales al comenzar la Cumbre mostraron las obsesiones de cada país, pero también las propias limitaciones de Mercosur. Para aquellos como Tabaré Vázquez, que piensan que su principal objetivo es comercial, los objetivos fundacionales distan mucho de haberse cumplido, comenzando por el proteccionismo de los grandes, especialmente Argentina.
Desde la óptica uruguaya no hay en Mercosur “libre circulación de bienes, servicios y factores productivos”, como establece el artículo 1º del Tratado fundacional, y esto debido básicamente a las barreras paraarancelarias establecidas por algunos. En este sentido, una de las principales conquistas uruguayas en esta Cumbre fue poner fecha de caducidad a las licencias no automáticas y las Declaraciones Juradas Anticipadas para Importación (DJAI) impulsadas por Argentina y que deberán ser eliminadas antes de finalizar 2015.
Frente a las lecturas más preocupadas por las cuestiones económicas y comerciales está Cristina Fernández, que quiere hacer del Mercosur un espacio de concertación política. Para ella, la incorporación de Venezuela y Bolivia “demuestra que avanzamos en la integración” y esto es “un éxito” para el bloque y “un estrepitoso fracaso para quienes durante años pronosticaron el fracaso”. De este modo, “la unidad de la América del Sur permitirá sostener estos años de crecimiento económico e inclusión social que sin precedentes ha tenido la región”.
Es precisamente desde esta perspectiva política que Fernández alertó sobre las amenazas golpistas (sic) que se ciernen sobre algunos países de la región: “Tenemos que fortalecer mas que nunca nuestra democracia. Hay que respetar la cláusula democrática del bloque porque tal vez se esté pergeñando un nuevo plan, más sofisticado. En algunos casos pueden ser buitres y no cóndor. Pero no es casual que se trate de aves de rapiña. Tenemos que fortalecer mas que nunca nuestra democracia y respetar la inclusión de la clausula democrática”.
Los mismos que llaman a respetar la cláusula democrática son quienes no tienen inconveniente en propiciar la plena incorporación de Cuba al Mercosur, algo que ven normal, y son incapaces de hacer la menor crítica a Venezuela. Para la ministra venezolana de Asuntos Exteriores, la Cumbre de Mercosur expresó el total apoyo a su país antes las “pretensiones injerencistas”. Por el contrario, los ex presidentes de Colombia y Bolivia, Andrés Pastrana y Jorge Quiroga enviaron una carta a los presidentes del Mercosur solicitando la exclusión de Venezuela si antes del 3 de agosto, fecha de la inscripción de candidatos, no autorizan misiones de observación electoral de Unasur, la OEA y la UE. Ningún comentario siguió a la misiva.
Pese a todos los problemas del Mercosur hay quienes siguen pensando que su principal problema es Estados Unidos. Según el brasileño y militante del PT Florisvaldo Fier, Alto Representante General del Mercosur, la organización “siempre disgustó a Estados Unidos, que tiene sus representantes aquí entre nosotros. Son los Estados Unidos los que siempre quisieron que fracasara. Pero no han tenido éxito porque el bloque sobrevive gracias a la decisión de sus gobiernos de incrementar la distribución de la riqueza, de combatir la exclusión”.
Debe ser esta ceguera conceptual la que ha impedido abordar entre otras cuestiones temas tan esenciales para el futuro de Mercosur como las negociaciones entre la UE y Estados Unidos para cerrar el TTIP (TransAtlantic Trade and Investment Agreement). De cerrarse dicho acuerdo las consecuencias económicas para la región serían de gran importancia y, por eso, la firma de un TLC con la UE mejoraría la posición del Mercosur y sus estados miembros.
Con la incorporación de Bolivia a Mercosur son sólo sus estados miembros los que no tienen ningún acuerdo comercial con la UE. De los países del ALBA, Nicaragua pertenece al Tratado de Asociación de América Central y Ecuador ha prácticamente cerrado la negociación con Bruselas en torno a un Tratado Multipartes, similar a los firmados por Perú y Colombia. Llegados a este punto, cualquier interpretación sobre el aislamiento y el destino manifiesto del Mercosur podría sobrar.
Este artículo ha sido publicado en Infolatam (www.infolatam.com) y se reproduce aquí con su autorización.

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