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Autor: Manuel Calbet En la reunión de dirección de la empresa alguien pronunció la conocida frase: “No somos una ONG”. Dejando aparte la contradicción del término, pues aquello no era ningún organismo gubernamental, las palabras expresaban una obviedad, que la empresa no había sido creada para dedicarse a las obras de beneficencia. Pero la intención iba más allá; dejaba claro que, al tomar decisiones, las únicas razones que debían tenerse en cuenta eran los beneficios empresariales.
En una conferencia internacional sobre control de armamento los delegados de cualquier país asistente recibieron instrucciones. Como representantes del país debían defender los intereses nacionales, entre los que está incluida la exportación de material bélico. En caso contrario la economía se vería afectada negativamente y podrían producirse despidos. En ambos casos se está produciendo una alienación de las personas, de las empresas, de los gobiernos. Se trata de desprenderse del factor humano, fijando un objetivo material a cumplir y separarlo, alejarlo, despojarlo de cualquier consideración humana. Hay que sustituir a la persona por el personaje y convertirla en un actor que represente su papel sin escrúpulos. Con la ventaja adicional para el protagonista de la justificación moral: podrá llevar una vida personal tranquila ya que no se le deberá confundir con la representación que está obligado a realizar. Esto converge con las reflexiones que realiza Amartya Sen sobre las identidades. Los sujetos se ven obligados (¿hasta qué punto?) a adoptar una identidad única ante una situación, dejando aparte las múltiples dimensiones posibles. ¿Y qué podemos hacer como ciudadanos? ¿Nos tenemos que limitar a contemplar no sólo las situaciones de injusticia, sino estas formas de proceder que contribuyen a perpetuar la situación? Es preciso realizar una actuación ideológica, insistir en ideas y argumentos. Frente al simple “Tú cumple con tu papel”, algo que parece igualmente simple, pero que es mucho más complejo “Cumple con tu responsabilidad, pero sin olvidarte que eres una persona”. Es decir, mantén siempre tu dignidad personal, no la escondas, y procura que los demás la puedan mantener, no les prives de ella. También es posible actuar en el terreno práctico, denunciando y organizando campañas contra el proceder de empresas y naciones que, por defender el interés económico particular, causan o perpetúan situaciones vergonzosas. En última instancia, que esas actuaciones tengan repercusiones negativas en ese interés propio que constituye su única referencia.
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